Cuenca, la capital de Azuay, atraviesa una grave crisis de sequía hidrológica, con más de 100 días sin lluvias considerables que han afectado seriamente los niveles de agua en sus ríos. La falta de precipitaciones ha provocado una disminución significativa en el caudal de los cuerpos de agua, lo que pone en alerta tanto a las autoridades como a los ciudadanos de la ciudad.