En los últimos años, el Centro Histórico de Cuenca ha experimentado una notable disminución en su población. Según un informe de la Cámara Inmobiliaria, este sector ha dejado de ser una opción atractiva para vivir debido a varios factores clave. Entre ellos, la declaración de bienes como patrimonio cultural, lo que ha aumentado significativamente los costos para propietarios e inversionistas. Como consecuencia, las periferias de Cuenca han ganado preferencia para la construcción de viviendas y el desarrollo urbano.