La reubicación de la histórica zona de tolerancia sigue atrapada en un “callejón sin salida”, según palabras del propio alcalde de Cuenca. Mientras los procesos para contratar una consultoría que defina un nuevo destino han fracasado por falta de oferentes, el barrio Cayambe continúa conviviendo cada noche entre bares, prostíbulos y actividad sexual clandestina, en medio de constantes problemas de seguridad. Frente a este escenario, la Policía Nacional ha optado por medidas de contención basadas en patrullajes rotativos y controles permanentes. Precisamente, Liliana Llanes estuvo en el sitio y presenció uno de los más recientes operativos ejecutados en la zona.