En Ecuador, los sismos son parte de la realidad. Y la forma de construir puede marcar la diferencia frente al riesgo. Apenas el 30 % de las edificaciones cumpliría con la normativa sismorresistente. Frente a este escenario, los sistemas constructivos livianos ganan espacio: pueden reducir hasta cuatro veces el peso de una estructura y disminuir las fuerzas que actúan sobre ella durante un sismo. Su uso aún es limitado, pero crece hasta un 30 % cada año.
De la construcción tradicional a sistemas livianos, una alternativa frente al riesgo sísmico
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