El camal municipal de Cuenca se ha convertido en un botadero de perros, lo que ha generado una crisis de salud pública en la ciudad. Las fundaciones protectoras de animales han manifestado su preocupación, denunciando que no solo se han visto afectadas por el creciente número de canes abandonados, sino que también son víctimas de ataques por parte de algunos moradores del sector. Además, el mes pasado se registró la muerte violenta de un perro comunitario, un caso que ha encendido las alarmas.