En medio del aumento de hechos violentos en el país, paramédicos que están en primera línea ya se ven obligados a comprar, con su propio sueldo, chalecos antibalas y equipos de protección para poder cumplir su labor. El caso de Paúl Torres, paramédico del Hospital del IESS en Cuenca, quien atendió una emergencia con personas involucradas en un hecho violento, evidencia la urgente necesidad de que el Estado garantice seguridad al personal de salud prehospitalario.
Te puede interesar
Locales
Padres de familia continúan a la espera de convenio para mejorar escuelas rurales
Padres de familia realizaron un plantón en la Coordinación Zonal 6 de Educación para...
Locales
Recortes presupuestarios ponen en riesgo dos décadas de protección a las mujeres
El Cabildo por las Mujeres de Cuenca denunció una crítica reducción de recursos en...
Locales
Retrasos en la vía Cuenca–El Valle–Santa Ana por deudas y lluvias
La Prefectura del Azuay explicó que el retraso en los trabajos de la vía...