Gritos de indignación tras un año del femicidio de María Belén Bernal

Gritos de indignación resonaron este lunes en Quito al cumplirse un año del femicidio de María Belén Bernal, un terrible caso de violencia machista perpetrado en un recinto policial por su esposo, un agente condenado a más de 34 años de prisión, pena que no calma a la madre de la víctima.

Con una manifestación de antorchas, grupos feministas y de derechos humanos caminaron por calles de la capital de Ecuador en una "marcha de luz" que llegó a las puertas mismas de la Comandancia General de la Policía, custodiada por un fuerte piquete de agentes y vallas de protección.

Elizabeth Otavalo, madre de Bernal, se puso al frente de la protesta: "Nos indigna que nos maten y no haga nada el Estado, nos indigna que a las mujeres nos mutilen, nos decapiten y nos entierren y el Estado sea indolente".

Ella se refirió a un reciente caso de feminicidio contra una enfermera asesinada con saña por un hombre que la desmembró y enterró en un parque de la ciudad.

"¡Ya basta!", exclamó Otavalo con energía al repetir que el de su hija es uno más de los cientos de feminicidios que se cometen al año, muchos de los cuales han quedado en la impunidad.

El de María Belén Bernal fue uno de los 332 feminicidios registrados en Ecuador en 2022, según la Asociación Latinoamericana para el Desarrollo Alternativo (Aldea), que registra datos sobre violencia machista en Ecuador.

Otavalo dijo que a los grupos feministas y de derechos humanos que exigen "justicia y verdad" no tiene otra forma de expresarse que no sea el de la protesta, ante la pasividad de un Estado que no ha podido garantizar seguridad en el país.

También abogó por "los huérfanos del femicidio", cientos a los que el Estado tampoco ha brindado atención como es el caso de su nieto Isaac, hijo de Bernal.

Y pese a que Cáceres, el asesino confeso de su hija ha recibido la máxima condena posible en Ecuador por femicidio, Otavalo aseguró que el caso aún está en la impunidad por la sospecha de que hay más responsables del crimen.

"A mi hija la mataron dentro de una escuela de policías, una institución pública, a manos de Germán Cáceres, un policía en funciones" al momento del crimen, recordó al señalar que fue en ese recinto policial donde se perpetró el asesinato.

Además, dijo que hay muchas dudas sobre la participación de otras personas. "Cómo sacaron el cadáver" del complejo policial y "¡¿nadie vio nada?!", se preguntó.

Otavalo también recriminó al Gobierno de Guillermo Lasso, al que calificó de "indolente", pero reclamó una postura firme sobre su caso a quien le suceda en las elecciones presidenciales del próximo 15 de octubre.

"Cualquiera que llegue (al poder) tiene que ponerse la camiseta del dolor" de las víctimas, añadió Otavalo durante la caminata, en la que varios grupos exhibieron danzas y coros contra el femicidio.

"Ni una menos, vivas nos queremos" gritaron las activistas al pasar por en frente de la Comandancia de la Policía, donde realizaron un plantón, alumbrado por el brillo de decenas de antorchas.

María Belén Bernal desapareció la madrugada del 11 de septiembre de 2022 cuando fue a visitar a Cáceres en la Escuela Superior de Policía, al norte de Quito, donde se desempeñaba como instructor de cadetes.

Según las investigaciones, Cáceres mató a Bernal en la habitación que disponía en ese recinto policial y después se deshizo del cadáver, que fue hallado diez días más tarde en un agreste cerro cercano al lugar.

Cáceres, que recibió la baja policial, huyó del país y fue capturado en Colombia por las autoridades colombianas que lo devolvieron a Ecuador.