El Suco del Cenáculo, un personaje que forma parte del corazón de Cuenca
Por Redacción Unsion TV · Reportaje: Michelle Avila ·
Cuenca también guarda su historia en personajes que, con el paso de los años, se convierten en parte de la memoria y la vida cotidiana de sus habitantes. Uno de ellos es el Suco del Cenáculo, cuya presencia en calles, plazas e iglesias ha acompañado a generaciones de cuencanos. Detrás de este personaje está Felipe Eugenio Galán, un hombre cuya historia refleja una faceta cercana y singular de la identidad cuencana, en el marco de las celebraciones por los 206 años de Independencia.
Cabello rubio y ondulado, un saco holgado que nunca le falta y una golosina casi siempre en la mano son los rasgos que permiten reconocerlo de inmediato. Aunque su nombre no sea tan conocido, basta mencionar su apodo para que grandes y chicos sepan de quién se habla. Nació el 16 de mayo de 1964 y, a sus 62 años, sigue recorriendo el centro histórico con la naturalidad de quien ha hecho de esos espacios parte de su vida.
Felipe tiene una condición dentro del espectro autista, por lo que no suele hablar; solo conversa con sus allegados más cercanos. Su asistencia durante décadas a las celebraciones eucarísticas, principalmente en la iglesia del Cenáculo, dio origen al nombre por el que es más conocido. También lo llaman el Suco de las Siete Iglesias y, cuando era niño, le decían el Suco del Avión por los avioncitos que armaba con papel periódico.
Su infancia no fue fácil. Su familia se sostenía con la venta de canguil y, desde pequeño, salía a pedir caridad para ayudar a su madre. Hoy, con el dinero que recibe, compra sus golosinas favoritas, como galletas, gaseosas y chochos. Además, disfruta alimentar a las palomas y compartir lo que tiene con los perros y gatos callejeros que encuentra en su camino.
Entre sus gestos más llamativos está el cuidado que tiene por la ciudad: cuando ve basura esparcida, la recoge y la guarda en una funda que lleva en el bolsillo. En su saco carga una botella de agua para lavarse las manos antes de comer, una costumbre que su familia le inculcó para evitar que se enferme. Conoce las rutas de los buses que lo llevan a su casa y camina a su propio ritmo entre plazas y rincones históricos.
Para su familia, es un ángel que recorre la ciudad sin hacer daño a nadie; para muchos cuencanos, un rostro familiar que despierta ternura. «Hay personajes que no necesitan grandes discursos para dejar huella», señaló el periodista Michel Ávila, quien destacó que a Felipe le bastan su sonrisa y su caminar inconfundible para ser parte de Cuenca.
Michelle Avila · Reportaje
Periodista de Unsion TV, con experiencia en la cobertura de noticias de actualidad, política y temas de interés ciudadano en Cuenca y Azuay. Su trabajo se caracteriza por el compromiso con la información veraz, el rigor periodístico y la vocación de servicio a la comunidad.